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En la final de la FA Cup entre Manchester City y Manchester United hubo media hora de paridad, juego friccionado, pierna fuerte y estudio del rival. Sin embargo, los papeles se les quemaron a ambos entrenadores por un grosero error en la última línea del elenco ciudadano que fue aprovechado por Alejandro Garnacho para adelantar a los Diablos Rojos.
El reloj marcaba 30 minutos cuando el delantero argentino corrió en busca de una pelota que quedó en poder de los celestes, más precisamente en dominio de Joško Gvardiol. El defensor croata intentó darle un pase de cabeza al arquero Stefan Ortega sin percatarse de que su compañero estaba saliendo al encuentro del balón y quedó pasado, por lo que su cesión con la testa no hizo más que dejar cara a cara a Garnacho para poner 1-0 a los dirigidos por Erik ten Hag.
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