El Gobierno argentino ratificó este martes ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) su apoyo a la acción encabezada por Estados Unidos en Venezuela y a la captura de Nicolás Maduro, a quien calificó como una amenaza para la región. La postura fue expresada por el embajador argentino ante el organismo, Carlos Cherniak, durante una reunión extraordinaria del Consejo Permanente realizada en Washington.
En su intervención, el diplomático destacó la decisión del gobierno estadounidense y sostuvo que el operativo que derivó en la detención del líder chavista respondió a la necesidad de frenar el avance del narcotráfico y el terrorismo en el hemisferio. “Maduro representaba una amenaza para la seguridad regional y para el Estado de derecho”, afirmó ante los países miembros.
Cherniak vinculó al exmandatario venezolano con el denominado Cártel de los Soles y con redes de narcoterrorismo, al tiempo que denunció la violación sistemática de las instituciones democráticas en Venezuela. También hizo referencia a la crisis humanitaria y al éxodo de millones de venezolanos, al que atribuyó al colapso político y económico del país.
Durante su discurso, el representante argentino cuestionó la legitimidad del gobierno de Maduro, al sostener que se mantuvo en el poder tras un fraude electoral en los comicios de julio de 2024. En ese sentido, aseguró que el régimen chavista carecía de legalidad y respaldo popular.
Las declaraciones se produjeron mientras Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, permanecen detenidos en Estados Unidos luego de ser capturados el fin de semana en un operativo militar. Ambos comparecieron ante un tribunal federal de Manhattan, según informaron autoridades norteamericanas.
En otro tramo de su exposición, Cherniak reclamó la liberación del gendarme catamarqueño Nahuel Gallo, detenido en Venezuela desde el 8 de diciembre, y solicitó la intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para verificar la situación de los presos políticos en el país caribeño.
La postura expuesta en la OEA reforzó el alineamiento del gobierno de Javier Milei con Estados Unidos y su estrategia regional, en un contexto de fuerte tensión política y diplomática en América Latina.









