El gobierno de Donald Trump está evaluando cambios en las normas de eficiencia energética aplicables a automóviles nuevos, que incluyen analizar la eliminación del botón de “Start/Stop” —el sistema que apaga y reinicia automáticamente el motor en semáforos y detenciones— para abaratar costos de fabricación y, en consecuencia, el precio final para los compradores.
La estrategia se enmarca en una intención de revisar y flexibilizar estándares de consumo de combustible y emisiones, buscando que los vehículos nuevos resulten más económicos tanto para los fabricantes como para los propietarios, a través de la reducción de tecnologías que, según los críticos, encarecen los autos sin aportar beneficios claros en todos los contextos de manejo.
El botón de “Start/Stop” es actualmente promocionado como una función que ayuda a mejorar el rendimiento del combustible en tráfico urbano, al apagar el motor cuando el vehículo está detenido y encenderlo inmediatamente al reanudar la marcha. Sin embargo, algunos sectores de la industria señalan que este sistema puede generar desgaste prematuro del motor y de la batería, y que sus beneficios reales de ahorro de combustible dependen de las condiciones de conducción.
Según las voces que respaldan la iniciativa, retirar esta función de los modelos básicos podría traducirse en una reducción de costos de entre miles de dólares por vehículo, un ahorro que podría trasladarse a los consumidores al momento de la compra.
Por su parte, organizaciones ambientalistas han expresado preocupación por la medida, al considerar que eliminar sistemas que potencialmente reducen emisiones en tráfico urbano puede contradecir objetivos de eficiencia energética y protección climática. El debate continúa mientras la administración define los detalles de la norma.









