{"id":38705,"date":"2026-09-19T00:01:37","date_gmt":"2026-09-19T03:01:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.eldiarioar.com\/opinion\/bronca-forma-politica_129_13522090.html"},"modified":"2026-09-19T00:01:37","modified_gmt":"2026-09-19T03:01:37","slug":"la-bronca-como-forma-de-hacer-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nvccatamarca.com\/index.php\/2026\/09\/19\/la-bronca-como-forma-de-hacer-politica\/","title":{"rendered":"La bronca como forma de hacer pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<div><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/ef4cc393-953f-4a5a-96cb-75afb9bb6383_facebook-aspect-ratio-1200-675_default_0_x1041y355.jpg\" class=\"ff-og-image-inserted\"><\/div>\n<p class=\"article-text\"> Javier Milei lleg\u00f3 al poder conectando emocionalmente con una parte de una sociedad enojada, cansada y frustrada. Oficialistas y opositores, desde lugares muy distintos, coinciden en eso. Unos celebran esa conexi\u00f3n como una forma de autenticidad; otros la denuncian como manipulaci\u00f3n. El propio Milei reivindic\u00f3 siempre esa lectura sobre s\u00ed mismo, la de alguien que vino a decir aquello que mucha gente sent\u00eda y que no pod\u00eda, o no se animaba, a decir. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Sin embargo, ambas interpretaciones parten de un supuesto parecido. Las emociones ser\u00edan algo que la pol\u00edtica utiliza, una suerte de recurso para convencer, movilizar o fidelizar votantes. Tal vez all\u00ed haya un equ\u00edvoco. La pol\u00edtica siempre estuvo atravesada por emociones y ninguna democracia consigui\u00f3 prescindir de ellas. Uno de los aspectos novedosos del fen\u00f3meno Milei no fue haber llevado las emociones a la pol\u00edtica sino haber modificado el lugar que ocupan dentro de la legitimidad pol\u00edtica. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Durante buena parte de la modernidad, gobernar implicaba tambi\u00e9n controlar los cuerpos, las palabras, los impulsos y las emociones. Norbert Elias mostr\u00f3 c\u00f3mo la modernidad occidental estuvo acompa\u00f1ada por un largo proceso de autocontrol emocional y de incorporaci\u00f3n de reglas de civilidad. Las instituciones democr\u00e1ticas se construyeron, en buena medida, sobre una idea sencilla, aunque no siempre expl\u00edcita, seg\u00fan la cual aquello que sentimos debe atravesar alguna forma de mediaci\u00f3n antes de convertirse en acci\u00f3n p\u00fablica. Las leyes, los partidos, los procedimientos, los expertos, la burocracia e incluso ciertas formas de cortes\u00eda cumpl\u00edan esa funci\u00f3n. No se trataba de eliminar las pasiones, sino de encauzarlas y transformarlas en decisiones capaces de ser compartidas con otros. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Milei parece haber invertido esa relaci\u00f3n. En su caso, la exhibici\u00f3n de las emociones sin filtros puede convertirse en una fuente de legitimidad. El enojo no necesita moderarse para resultar cre\u00edble; muchas veces ocurre exactamente lo contrario. Cuanto menos elaborado aparece, m\u00e1s aut\u00e9ntico parece. Sus insultos, sus gritos, sus l\u00e1grimas, sus peleas en las redes, la exposici\u00f3n de su vida privada o la centralidad de sus v\u00ednculos personales no funcionan necesariamente como desbordes que deber\u00edan ser corregidos, sino como pruebas de que all\u00ed hay alguien que no oculta lo que siente y que eso es lo verdadero. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Frases como \u201c\u00e9l es as\u00ed\u201d, \u201cno tiene filtros\u201d o \u201cdice lo que piensa\u201d dejaron de describir solamente una personalidad para convertirse en una manera de hacer pol\u00edtica. Pablo Sem\u00e1n propuso una imagen particularmente elocuente para entender este fen\u00f3meno. Milei fue, para una parte de la sociedad, algo parecido al grito que ya estaba dentro de mucha gente antes de que \u00e9l lo pronunciara. Un sector encontr\u00f3 en \u00e9l a alguien dispuesto a decir, sin editar, sensaciones de frustraci\u00f3n, desconfianza, humillaci\u00f3n acumulada y orfandad de representaci\u00f3n que durante mucho tiempo no hab\u00edan encontrado un lenguaje pol\u00edtico capaz de expresarlas. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Quiz\u00e1s all\u00ed se encuentre una de las claves para entender el atractivo contempor\u00e1neo de las nuevas derechas. No prometen solamente menos Estado sino que presagian menos intermediarios entre el individuo y el mundo. En ese sentido, existe una continuidad entre el programa econ\u00f3mico del libertarismo y esta nueva gram\u00e1tica afectiva. Ambos desconf\u00edan de las instancias que se interponen entre el individuo y aquello que considera propio, ya sea el mercado, la pol\u00edtica o sus propios sentimientos. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Pero hay algo m\u00e1s que resulta decisivo. La emoci\u00f3n por s\u00ed sola nunca alcanza para producir legitimidad. No cualquier enojo es considerado justo ni cualquier forma de expresarlo consigue ser aceptada. Para convertirse en una emoci\u00f3n pol\u00edticamente poderosa, la bronca necesita inscribirse en una determinada idea de lo que es injusto, intolerable o digno de ser reparado. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Eso es lo que ocurri\u00f3 con Milei. Su enojo contra \u201cla casta\u201d, los \u201cvagos\u201d, los \u201cladrones\u201d o los \u201czurdos\u201d no aparec\u00eda simplemente como la expresi\u00f3n de un temperamento. Se presentaba como una respuesta frente a una injusticia anterior. Detr\u00e1s de la bronca hab\u00eda una determinada idea de justicia, asociada al m\u00e9rito, al esfuerzo, a la libertad y al rechazo de los privilegios. La emoci\u00f3n encontraba as\u00ed un marco moral que permit\u00eda comprenderla y, para sus seguidores, legitimarla. El desborde pod\u00eda ser le\u00eddo como sinceridad porque aparec\u00eda ligado a una causa considerada justa. <\/p>\n<h2 class=\"article-text\">La bronca como espejo<\/h2>\n<p class=\"article-text\"> Por eso resulta interesante mirar qu\u00e9 ocurre ahora en el campo opositor. Este s\u00e1bado una convocatoria bautizada \u201cMarcha de la Bronca\u201d recorrer\u00e1 varias ciudades del pa\u00eds. Surgida de asambleas y coordinadoras impulsadas por el Frente de Izquierda y sindicatos combativos, fue incorporando a organismos de derechos humanos, agrupaciones estudiantiles, feministas y jubilados autoconvocados. La movilizaci\u00f3n llega despu\u00e9s de una jornada previa que sus organizadores presentan como decisiva para que el Gobierno retirara un proyecto de ley. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> A primera vista, parece la escena inversa de la que ven\u00edamos describiendo. Una parte de la sociedad est\u00e1 enojada con Milei, no por Milei. Pero quiz\u00e1s convenga mirarla con el mismo lente. El nombre elegido no es un detalle. No se llama \u201cmarcha por el salario\u201d ni \u201cjornada de protesta\u201d. Se llama marcha de la <em>bronca<\/em>. Una emoci\u00f3n se convierte en el nombre mismo de una acci\u00f3n pol\u00edtica. Tambi\u00e9n aqu\u00ed aparece una desconfianza hacia los intermediarios tradicionales. Sus impulsores llaman a no esperar los tiempos de la CGT, a la que cuestionan por su pasividad, ni los c\u00e1lculos electorales del peronismo, al que reprochan negociar con el Gobierno. La consigna es organizar el enojo \u201cdesde abajo\u201d. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Pero hay una diferencia importante y all\u00ed aparece, quiz\u00e1s, la cuesti\u00f3n central. Si la bronca necesita de un marco moral para volverse leg\u00edtima, \u00bfqu\u00e9 es aquello que permite que esta bronca pueda ser reconocida como justa? En este caso, el malestar se inscribe en una determinada experiencia de la injusticia. La ca\u00edda del salario real, el endeudamiento familiar, los despidos, el cierre de peque\u00f1as empresas y el deterioro de las condiciones de vida aparecen como razones que permiten transformar un estado de \u00e1nimo en una demanda. La bronca no se presenta simplemente como bronca sino como una respuesta frente a algo que se considera injusto. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> No hace falta suponer que existe un consenso absoluto alrededor de esa idea de justicia. Basta con advertir que hay valores y experiencias capaces de hacer que un sentimiento deje de ser puramente individual y pueda convertirse en una causa p\u00fablica. El salario, el trabajo, las condiciones de vida, la defensa de ciertos derechos pueden funcionar, para distintos sectores sociales, como ese lenguaje com\u00fan que permite decir que una bronca no es solamente una bronca, sino la reacci\u00f3n frente a algo que no deber\u00eda estar ocurriendo. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Y aqu\u00ed aparece algo m\u00e1s interesante todav\u00eda. La disputa pol\u00edtica parece consistir cada vez menos solamente en qui\u00e9n tiene el mejor programa o qui\u00e9n representa mejor una determinada identidad ideol\u00f3gica. Tambi\u00e9n consiste en qui\u00e9n consigue ponerle nombre al malestar de una \u00e9poca y convertirlo en una causa. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Todos estos componentes nos permiten pensar que la pol\u00edtica argentina parece atravesar as\u00ed una transformaci\u00f3n profunda. Las emociones dejaron de ser aquello que la pol\u00edtica deb\u00eda moderar o mantener bajo control para convertirse en una de las principales fuentes de legitimidad. La autenticidad emocional adquiri\u00f3 un valor pol\u00edtico propio y, con ella, tambi\u00e9n gan\u00f3 importancia la capacidad de ponerle un nombre al malestar, de expresar aquello que otros sienten y de convertir esa experiencia en una causa colectiva. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Milei entendi\u00f3 esta transformaci\u00f3n antes que muchos de sus adversarios. Su innovaci\u00f3n no consisti\u00f3 en descubrir que la gente estaba enojada, sino en convertir ese enojo en una forma de autoridad pol\u00edtica. Si lo siento, puedo decirlo; si puedo decirlo sin filtros, entonces estoy diciendo una verdad que otros ocultan. Durante estos \u00faltimos tres a\u00f1os, esa operaci\u00f3n le permiti\u00f3 ocupar un lugar privilegiado en la representaci\u00f3n del malestar social. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Pero una vez que esa forma de hacer pol\u00edtica se instala, deja de pertenecer exclusivamente a quien consigui\u00f3 imponerla. La desintermediaci\u00f3n se vuelve una regla disponible para otros actores y la bronca puede comenzar a circular en distintas direcciones, buscando qui\u00e9n consiga darle una forma reconocible y pol\u00edticamente eficaz. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> Ah\u00ed aparece una cuesti\u00f3n que quiz\u00e1s sea central para comprender la disputa que se abre. La fuerza pol\u00edtica de una emoci\u00f3n no depende solamente de su intensidad ni de la capacidad de expresarla sin filtros. Depende tambi\u00e9n de las razones que una sociedad est\u00e1 dispuesta a reconocer detr\u00e1s de ella. La bronca necesita apoyarse en alguna idea de justicia, en una experiencia compartida de aquello que se considera injusto, intolerable o digno de ser reparado. Es ese pasaje el que transforma un sentimiento en una demanda y una demanda en una causa pol\u00edtica. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> La disputa que viene puede ser, entonces, menos una disputa por qui\u00e9n consigue expresar m\u00e1s bronca que por qui\u00e9n logra construir alrededor de ella una interpretaci\u00f3n convincente de la realidad. Qui\u00e9n puede decir qu\u00e9 est\u00e1 pasando, qui\u00e9nes son los responsables, qu\u00e9 merece ser reparado y qu\u00e9 idea de justicia permite reunir experiencias individuales dispersas en una experiencia colectiva. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> En ese sentido, la cuesti\u00f3n decisiva quiz\u00e1s no sea qui\u00e9n tiene m\u00e1s derecho a enojarse, sino qui\u00e9n consigue que su bronca sea reconocida como justa. \u00bfEn qu\u00e9 marco moral logra encuadrar el enojo? La batalla medi\u00e1tica es instalar ese marco moral desde el cual las expresiones \u201csin filtro\u201d nos interpelan. Porque cuando una sociedad acepta que una emoci\u00f3n expresa una injusticia, esa emoci\u00f3n deja de pertenecer solamente a quien la siente. Se vuelve lenguaje pol\u00edtico, forma de representaci\u00f3n y, eventualmente, una manera de disputar el poder. <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <em>Santiago Canevaro es Investigador adjunto&nbsp;del Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas de Argentina (CONICET). Doctor en Ciencias Sociales, mag\u00edster en Antropolog\u00eda Social (IDAES\/UNSAM) y soci\u00f3logo por la UBA.<\/em> <\/p>\n<p class=\"article-text\"> <span class=\"highlight\"><em>Mar\u00eda Victoria Castilla es Licenciada en Antropolog\u00eda (UNLP), mag\u00edster en Ciencias Sociales (FLACSO-M\u00e9xico) y Doctora en Antropolog\u00eda (CIESAS-DF). Investigadora independiente del CONICET y docente de grado y posgrado en UNSAM-UNLAM.<\/em><\/span> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Javier Milei lleg\u00f3 al poder conectando emocionalmente con una parte de una sociedad enojada, cansada y frustrada. Oficialistas y opositores, desde lugares muy distintos, coinciden en eso. Unos celebran esa conexi\u00f3n como una forma de autenticidad; otros la denuncian como manipulaci\u00f3n. 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