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Un niño de 10 años fue baleado al quedar en medio de un tiroteo entre motochorros y un policía de civil en la localidad Wilde, partido de Avellaneda. La víctima está internada en grave estado y hay dos detenidos, uno de ellos de 16 años, según indicaron fuente del caso a Infobae.
El hecho ocurrió este miércoles alrededor de las 20, en la intersección de Caxaraville y Rondeau, cuando el menor salía del club de fútbol donde juega, acompañado por su madre. Allí, cuatro sospechosos a bordo de dos motocicletas intentaron asaltar al policía.
Durante el intercambio de disparos, el menor -identificado como B.E. recibió dos impactos de bala y fue trasladado de urgencia al hospital Evita. De acuerdo con las fuentes consultadas por este medio, aún no se sabe si los disparos que alcanzaron al chico fueron provinieron de los delincuentes o los del efectivo, quien El está imputado de lesiones pero en legítima defensa.
El caso es investigado por el fiscal Ignacio Colazo, de la UFI Nº2 del Fuero de Responsabilidad Penal juvenil del Departamento Judicial de Lomas de Zamora. Se les imputa el delito de homicidio calificado criminis causae en grado de tentativa y robo con armas. En contra del policía no se tomó ninguna medida porque se considera que actuó en legítima defensa.
Las cámaras de seguridad captaron el momento en que la madre intentaba escapar con su hijo, quien colapsó en la calle tras recibir los disparos. El video es dramático.
Un vecino comentó al canal TN que hubo múltiples disparos y un automóvil que colisionó con una de las motocicletas implicadas en el hecho. “El chiquito fue alcanzado por dos disparos y está peleando por su vida”, detalló.
Los habitantes del barrio también denunciaron la falta de custodia en la escena tras el tiroteo. “El nene perdió mucha sangre y nadie vino a custodiar la escena”, dijo una mujer en diálogo con el mismo canal de noticias.
Asimismo, criticaron la actuación de la Policía. “No sé por qué motivo vino con un patrullero y se llevó la moto de los delincuentes. El apuro era llevarse esa moto”, declaró un vecino al mismo medio. “Los chicos más grandes del club marcaron con tiza los disparos”, se quejó otra mujer.
“Nosotros salimos todos por los tiros y la desesperación de ver a la mamá. Y los nervios porque podría haber sido el hijo de cualquiera de nosotros”, añadió.
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