sábado, junio 20, 2026

Lijo enfrenta el examen del Senado para llegar a la Corte: «Rechazo mi supuesta falta de idoneidad moral»

Ariel Lijo llegó al Senado una hora antes de que comenzara la audiencia que protagoniza desde las 10 para convencer a los legisladores de que le aprueben su nombramiento en la Corte Suprema de Justicia. No lo recibió Victoria Villarruel, que ayer cargó muy duro contra sus “pergaminos”, sino por el presidente provisional de la Cámara alta, el libertario Bartolomé Abdala (senador por San Luis). Entonces hizo tiempo en un espacio contiguo al salón Azul antes de saltar a escena. Varios de los senadores oficialistas y opositores pasaron a saludarlo.

Con esos movimientos previos, Lijo se dispuso a enfrentar el examen ante la comisión de Acuerdos, el ámbito que tiene la potestad de firmar el dictamen que luego vota el recinto para confirmar la nominación al máximo tribunal. El juez federal aceptó un café y comenzó su intervención con un agradecimiento explícito al presidente Javier Milei por su designación. Luego buscó imprimirle un tono personal a su discurso: saludó a familiares y se mostró emocionado al recordar a su padre, ya fallecido. Se lo notaba consciente de la presión pública a la que se enfrenta: con signos de transpiración, intentando hablar pausado para cuidar cada palabra y con el rostro colorado. Tuvo que cambiar ese perfil cuando comenzó el momento de las preguntas y cuestionamientos por su trayectoria, bajo la lupa de expertos por ser un juez apresto a dilatar las causas más sensibles para la política.

“Rechazo mi supuesta falta de idoneidad moral”, fue el primer cortafuego que ensayó Lijo cuando fue abordado por los senadores en sus preguntas. Los primeros cuestionamientos fueron de espacios aliados a La Libertad Avanza, como del PRO y la UCR. Carmen Álvarez Rivero (PRO-Córdoba) y Carolina Losada (UCR-Santa Fe) rompieron el hielo, adelantando que van a votar en contra de su pliego. Lo acusaron de ser un “tiempista” y de abogar por la impunidad en las causas.

Lijo dijo que “los jueces están sometidos al escrutinio constante” y que en los expedientes en su contra fue investigado por el Consejo de la Magistratura y por la UIF y la AFIP, sin avances. “Las imputaciones son falsas”, señalaó, y amplió: “Nunca fue mi abogado Mariano Cúneo Libarona (actual ministro de Justicia) porque nunca tuve abogado porque nunca tuve una imputación”.

Otro de los momentos candentes de la intervención de Lijo fue cuando tuvo que responder como remplazo de Elena Higton de Nolasco. “La única parte que no puedo reemplazar es la visión de una mujer”, dijo el juez. Llamativamente reconoció que “la Corte tiene que estar integrada por alguna mujer”, pero evitó opinar sobre porqué el Gobierno lo candidateó a él y no a una mujer. “No es una respuesta que debo responderle yo si el Ejecutivo cometió un error”, buscó como respuesta a las sucesivas estocadas que le hizo la radical Losada. “Para mí no es contradictorio”, repitió el juez. El episodio derivó en un tenso momento entre varios senadores, con hasta señales y gestos de interrupción por parte del oficialista Francisco Paoltroni, que ya anunció que votará en contra.

La única parte que no puedo reemplazar es la visión de una mujer

Ariel Lijo

La exposición de Lijo atrae la atención por la trama de relaciones políticas que sintetiza su figura, de todo el ámbito político a partir de los expedientes que lo tienen o tuvieron al frente: el caso Ciccone de Amado Boudou cuando era vice de Cristina Kirchner, el del Correo Argentino en tiempos de Mauricio Macri, la compra de YPF por parte de la familia Eskenazi, la investigación por el encubrimiento en la causa AMIA, entre un sinfín de otras causas sensibles. “Debe ser la exposición que más rating tiene en la historia”, bromearon cerca de Lijo.

“Tiene respuestas para todo”, adelantaron fuentes judiciales. Tras la exposición del juez federal jefe el Juzgado Criminal y Correccional Federal №4, ubicado en Comodoro Py 2002, a cargo de casos de corrupción, narcocriminalidad y trata de personas, la locutora leyó las cientos de preguntas que le llegaron al magistrado. Durante el proceso de impugnaciones su candidatura recibió 34 planteos en contra, muchas acusandolo de favorecer la impunidad.

La presentación inicial

La estrategia inicial de Lijo fue hablar de sus propias propuestas para la Corte antes de tener que justificarse a sí mismo. Planteó que el máximo tribunal tiene que ser “más proactivo”. Justamente acusado por sus críticos de ser un magistrado hábil para cajonear causas, apuntó sobre la dilación en la Corte para dictar sentencias: “Hay que dinamizar los procesos de sentencia. Llegó el momento de que la propia Corte y todos los actores que sean necesarios se sienten y encuentren una solución. No es viable el nivel de litigiosidad”, apuntó.

Y se refirió a la estrecha relación entre la Justicia y la política: “Las cuestiones de la política se tienen que resolver en los ámbitos adecuados. No siempre el Poder Judicial puede dar una solución a este tipo de conflictos”, aseveró, sin profundizar.

“La Corte debe enfocarse en garantizar el acceso a la Justicia”, fue una de las frases que remarcó Lijo en el primer tramo de la audiencia. Usó una media hora para hacer su presentación antes de tener que responder a las preguntas, muchas de las cuales ya le habían sido giradas días atrás y que él contestó por escrito. Se espera que hoy profundice en su respuesta a que hay un “prejuicio estereotipado de impugnación al sistema institucional” –como escribió– por su supuesta falta de idoneidad moral y que son “meras aseveraciones sin ningún tipo de sustento fáctico ni documental” las denuncias por su patrimonio y sobre la lujosa vida de su hermano “Freddy”. 

De su historial solo se tomó un momento para referirse a la causa AMIA: “Es indispensable que en el ámbito de la Corte Suprema se cree una secretaría especial que investigue el atentado a la Embajada en 1994. El antisemitismo si dudas es la causa de los dos atentados”, planteó Lijo.

Señales del kirchnerismo

Durante la audiencia, será una señal político el intercambio que Lijo tenga con el bloque del kirchnerismo, que tiene la llave para su ascenso porque en el recinto se necesitan dos tercios de los presentes. Hasta ahora en Unión por la Patria aseguran que no hubo ni un llamado para sellar un apoyo al juez, pero condicionan para ello que el Gobierno habilite una negociación más amplia a partir de la cantidad de vacantes que existen en otros resortes de poder en el ámbito judicial.

A su vez Lijo también necesita cierto apoyo de la UCR, que es la segunda minoría detrás del peronismo. Fue llamativo el reemplazo a último momento de anoche en la comisión de Acuerdo del senador Pablo Blanco (Tierra del Fuego), que ya anticipó su rechazo, por el de Eduardo Vischi (Corrientes), más proclive a poner su firma a favor. 

También importa el PRO, que si bien Macri bajó la orden de que se rechace a Lijo, la senadora Guadalupe Tagliaferri (Capital Federal), que preside la comisión, podría acompañar el pliego. En el oficialismo ya está recortado Paoltroni (Formosa) por la negativa y los seis restantes van a votar tal cual lo pide la Casa Rosada. 

Los cruces que haya entre Lijo y los senadores generan la mayor expectativa política. “Todos van a querer tener sus cinco minutos de fama”, apuntó una de las fuentes involucradas en la exposición del candidato de Milei para la Corte Suprema.

Noticia en desarrollo

MC/MG

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