El riesgo país profundizó este viernes su tendencia descendente y se ubicó en torno a los 433 puntos básicos, uno de los niveles más bajos de los últimos años. Mientras tanto, los bonos soberanos mostraron un comportamiento mixto en una jornada marcada por las buenas señales que llegan desde las calificadoras internacionales.
La caída del indicador elaborado por JPMorgan se aceleró tras la decisión de Standard & Poor’s de mejorar la calificación de la deuda argentina, una medida que se sumó al reciente ajuste positivo realizado por Fitch Ratings. Ahora, el mercado sigue de cerca la próxima revisión de Moody’s, prevista para julio, donde también se espera una mejora en la nota crediticia del país.
Para los analistas, la baja sostenida del riesgo país es un dato clave. Si el índice logra perforar el umbral de los 400 puntos básicos, Argentina podría acercarse nuevamente al acceso al financiamiento internacional, uno de los objetivos centrales de la estrategia económica del Gobierno.
Las mejoras en las calificaciones tienen un impacto directo sobre los mercados. Muchos fondos de inversión internacionales tienen restricciones para operar en países con bajas notas crediticias, por lo que cada revisión al alza amplía el universo de potenciales compradores de deuda argentina. Esto suele traducirse en una mayor demanda de bonos, mejores precios y menores costos de financiamiento tanto para el Estado como para las empresas.
A este escenario se suma otra definición esperada por los inversores. En dos semanas, la firma MSCI anunciará si Argentina abandona la categoría de mercado “standalone” para pasar a ser considerada “mercado de frontera” o incluso recuperar el estatus de “mercado emergente”. La decisión podría favorecer el ingreso de nuevos flujos de inversión hacia las acciones locales.
En ese contexto, el mercado accionario mostró un desempeño positivo. El índice Merval avanzó alrededor de 0,5%, mientras que las acciones argentinas que cotizan en Wall Street registraron subas generalizadas.
¿Qué mide el riesgo país?
El riesgo país refleja la diferencia entre la tasa que debe pagar un país para financiarse y la que ofrecen los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados los activos más seguros del mundo. Se expresa en puntos básicos: cada 100 puntos equivalen a un punto porcentual adicional de interés.
En términos simples, funciona como un indicador de la confianza que generan la economía y la capacidad de pago de un país. Cuanto más bajo es el riesgo país, menores son los costos de financiamiento para el sector público y privado.
Desde comienzos de 2025, el indicador mostró una tendencia descendente con algunos períodos de volatilidad. Tras perforar los 500 puntos en enero, volvió a superar ese nivel durante varios meses, pero retomó la baja hacia fines de mayo impulsado por la mejora de las calificaciones crediticias, el fortalecimiento de las reservas del Banco Central y las perspectivas de desaceleración de la inflación.
Los niveles actuales no se observaban desde mayo de 2018, durante la gestión de Mauricio Macri, poco antes de la crisis cambiaria que derivó en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por 57.000 millones de dólares.
Durante el gobierno de Javier Milei, el piso más bajo se había registrado el 28 de enero de este año, cuando el indicador alcanzó los 484 puntos básicos. La cotización actual marca un nuevo avance en esa tendencia descendente y alimenta las expectativas de los mercados sobre la evolución de la economía argentina.









