El presidente Javier Milei continúa respaldando al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de la crisis política y judicial que atraviesa el funcionario. Mientras aguarda una resolución del juez Ariel Lijo sobre la investigación que impulsa el fiscal Gerardo Pollicita, el mandatario apuesta a sus aliados en el Congreso para impedir que prospere una eventual destitución.
En ese marco, la decisión de relevar a Adorni de la vocería presidencial fue interpretada por el Gobierno como un gesto hacia los sectores dialoguistas. Sin embargo, Milei mantiene su negativa a pedir la renuncia del funcionario y considera que cualquier definición sobre su continuidad debe quedar en manos de la Justicia o, en última instancia, del Congreso.
La oposición busca avanzar con una interpelación a Adorni en el Senado, prevista para el 2 de julio, cuando el jefe de Gabinete deba presentar su informe de gestión. Ese paso es visto como la antesala de una posible moción de censura. Para frenar esa iniciativa, el oficialismo trabaja en acuerdos con legisladores del PRO, la Unión Cívica Radical y gobernadores con los que mantiene una relación de cooperación.
La ministra de Seguridad y senadora Patricia Bullrich respaldó la estrategia presidencial, aunque consideró que la salida de Adorni de la vocería no fue suficiente y que debería abandonar también la Jefatura de Gabinete. No obstante, se alineó con la posición de Milei y promueve una revisión del procedimiento parlamentario para que la interpelación requiera una mayoría especial.
En la Casa Rosada sostienen que una eventual salida de Adorni abriría un nuevo frente político para el Gobierno y podría derivar en una ofensiva opositora contra el propio Presidente y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Por eso, el oficialismo redobla las gestiones para garantizar los votos necesarios y evitar una derrota en el Senado.
En paralelo, Milei buscará volver a centrar la agenda pública en la gestión económica y en los proyectos legislativos pendientes, con el objetivo de descomprimir el impacto político generado por la situación de su principal colaborador.









