lunes, junio 29, 2026

Diego Santilli, jefe de Gabinete: el dirigente que construyó puentes con Milei y terminó convirtiéndose en el elegido de Karina

Hay dirigentes que llegan al poder ganando elecciones. Otros construyen su influencia a partir de un liderazgo propio. Diego Santilli parece haber encontrado otro camino: estar disponible cada vez que el gobierno de Javier Milei necesita reemplazar a alguien. Así desembarcó al frente de la campaña bonaerense del año pasado, cuando la salida de José Luis Espert obligó a rediseñar sobre la marcha la estrategia electoral del oficialismo. Así fue acumulando poder dentro del gabinete. Y así terminó convirtiéndose este fin de semana en el cuarto jefe de Gabinete del Presidente, después de una crisis que volvió a alterar el equilibrio interno de la Casa Rosada.

La decisión comenzó a tomar forma el viernes por la noche, en los despachos de Balcarce 50. Mientras Milei todavía sostenía públicamente desde España que solo removería a Adorni si la Justicia demostraba que había cometido un delito, puertas adentro la conversación ya había cambiado de eje. La continuidad del jefe de Gabinete empezaba a darse por descartada y la discusión giraba alrededor de quién debía reemplazarlo. Fue allí donde terminó imponiéndose el nombre de Santilli.

La designación del “Colo” no sorprendió puertas adentro del oficialismo, aunque durante las semanas previas su nombre no estuvo entre los que sonaban. Quienes conocen el funcionamiento interno del Gobierno sostienen que el desenlace era la consecuencia lógica del recorrido que Santilli venía construyendo desde hacía más de un año. No llegó por integrar el núcleo fundador de La Libertad Avanza ni por compartir la historia política de Milei. Santilli entendió antes que muchos dónde empezaba a concentrarse el poder y logró convertirse, con el correr de los meses, en uno de los dirigentes de mayor confianza de Karina Milei.

Ese recorrido había comenzado mucho antes de su llegada formal al gabinete. Cuando Milei llegó a la Casa Rosada, Santilli ocupaba una banca en la Cámara de Diputados desde el año 2021. En un momento en que buena parte del PRO debatía si debía ejercer una oposición frontal o mantener una relación de colaboración con el nuevo gobierno, el exvicejefe de Gobierno porteño eligió rápidamente el segundo camino.

Cristian Ritondo y Diego Santilli, compañeros de bancada en el PRO.

Junto con Cristian Ritondo se convirtió en uno de los dirigentes que más trabajó para tender puentes entre el macrismo y el oficialismo. Ambos fueron protagonistas de las negociaciones que permitieron al Gobierno reunir mayorías para aprobar buena parte de sus proyectos más importantes y funcionaron como interlocutores permanentes entre la Casa Rosada y un sector del PRO que entendía que la gobernabilidad debía imponerse sobre la confrontación partidaria.

Pero Santilli fue un paso más allá. Mientras otros referentes amarillos todavía buscaban preservar una identidad propia frente al fenómeno libertario, él empezó a acercarse cada vez más al nuevo centro de poder. Tampoco era una decisión completamente inesperada. Su relación con Mauricio Macri llevaba años atravesando momentos de tensión y terminó de deteriorarse después de que Santilli quedara bajo sospecha de haber sido uno de los dirigentes espiados ilegalmente durante el propio gobierno de Cambiemos. Desde entonces, el vínculo entre ambos nunca volvió a recomponerse del todo. Sin necesidad de una ruptura pública ni de declaraciones estridentes, Santilli simplemente leyó antes que muchos hacia dónde se desplazaba el eje de la política argentina y decidió ubicarse allí.

La relación con Mauricio Macri terminó de deteriorarse después de que Santilli quedara bajo sospecha de haber sido uno de los dirigentes espiados ilegalmente durante el propio gobierno de Cambiemos.

Ese movimiento también terminó modificando la relación entre el PRO y el oficialismo. Lo que al principio aparecía como una cooperación parlamentaria circunstancial fue derivando, con el correr de los meses, en una convivencia política cada vez más estrecha. Santilli no solo fue uno de los dirigentes que mejor interpretó esa transformación: también fue uno de los primeros en actuar en consecuencia. Mientras otros seguían discutiendo cómo pararse frente a Milei, él ya construía una relación de confianza con Karina Milei, mucho antes incluso de asumir un cargo en el gabinete.

Su oportunidad definitiva llegó el año pasado, cuando el escándalo que terminó con la salida de José Luis Espert obligó al oficialismo a redefinir su estrategia electoral en la provincia de Buenos Aires. La mesa política libertaria tomó entonces una decisión que sorprendió incluso dentro de La Libertad Avanza: impulsar a Santilli, que iba tercero en la boleta, como la cara visible de la campaña en el principal distrito electoral del país, luego de la derrota en las elecciones provinciales.

Milei y Santilli en el búnker de las elecciones de 2025.

La apuesta terminó saliendo mejor de lo esperado. Santilli consiguió dar vuelta el resultado e imponerse sobre el peronismo bonaerense. Pero, sobre todo, confirmó una cualidad que desde entonces empezó a cotizar cada vez más alto dentro del oficialismo: la capacidad para hacerse cargo de los problemas cuando el plan original se derrumba. El 2025 terminó consolidando una imagen que ya circulaba entre los principales funcionarios: la de un dirigente dispuesto a asumir las emergencias sin reclamar demasiado protagonismo. En otras palabras, una especie de bombero político al que recurrir cuando había que reemplazar a un candidato, reconstruir una negociación o apagar un incendio.

Fue entonces cuando fue ungido como ministro del Interior. Un cargo que empujó a Santilli a intervenir en casi todas las negociaciones políticas relevantes del Gobierno. Gobernadores, legisladores, bloques dialoguistas e incluso sectores del empresariado empezaron a encontrar en el exdirigente del PRO una puerta de entrada mucho más eficaz que otros despachos de la Casa Rosada.

Diego Santilli, en un encuentro junto a Karina Milei.

El desafío ahora será diferente. Santilli cargará con un antecedente incómodo: será el cuarto jefe de Gabinete de Javier Milei en apenas dos años y medio de gobierno. Ni Nicolás Posse, ni Guillermo Francos, ni mucho menos Manuel Adorni lograron consolidarse en un cargo que la Constitución imaginó como el gran coordinador político del Poder Ejecutivo y que, bajo la administración libertaria, terminó pareciéndose bastante más a una silla eyectable.

Incluso no se descarta que, en los próximos días, el Gobierno vuelva a fusionar el Ministerio del Interior con la Jefatura de Gabinete, como ocurrió durante buena parte de la gestión de Francos. Si eso finalmente sucede, Santilli conservará formalmente las responsabilidades que ya venía ejerciendo de hecho. El “Colo” tendrá que intentar estabilizar un Gobierno cuyo verdadero centro político seguirá funcionando en el despacho histórico del jefe de Gabinete, ubicado en el primer piso de la Casa Rosada. Una oficina que, desde la salida de Posse en 2024, es ocupada por Karina Milei.

PL/MG

Recommended

Popular Playlist

Welcome Back!

Login to your account below

Create New Account!

Fill the forms bellow to register

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Add New Playlist