El uso de celulares, redes sociales y otros dispositivos electrónicos está cada vez más presente tanto en chicos como en adultos. En Argentina, el 95% de los menores de entre 9 y 17 años tiene un celular propio, según el estudio Kids Online Argentina 2025 de UNICEF y UNESCO.
Especialistas consultados por Infobae señalaron que el problema no depende solamente de la cantidad de horas frente a una pantalla, sino de cómo ese uso afecta la vida cotidiana. Entre las principales señales en niños y adolescentes aparecen las alteraciones del sueño, los cambios de humor, la pérdida de concentración, la baja en el rendimiento escolar, el uso del celular para escapar de emociones, el aislamiento, la pérdida del control del tiempo y el ingreso impulsivo a aplicaciones.
En los adultos, algunas señales son similares: dormir menos por utilizar el celular, interrumpir conversaciones para revisar el dispositivo, tener dificultades para concentrarse, abandonar actividades físicas o sociales, sentir ansiedad o irritabilidad cuando no se puede acceder al teléfono y perder el control sobre el tiempo de uso. También pueden aparecer sedentarismo, molestias posturales, fatiga visual y alteraciones del sueño.
Los especialistas aclararon que utilizar muchas horas una pantalla no significa necesariamente tener una adicción. El uso puede ser saludable cuando forma parte del trabajo, el estudio o la comunicación. La señal de alerta aparece cuando la persona quiere reducir el uso y no puede, lo prioriza por encima de otras actividades importantes o continúa utilizándolo pese a las consecuencias negativas.
Para recuperar el equilibrio, recomiendan establecer momentos y lugares libres de teléfonos, especialmente durante las comidas, las conversaciones y antes de dormir. También sugieren desactivar notificaciones innecesarias y reemplazar parte del tiempo de pantalla por actividades como caminar, leer, hacer ejercicio o compartir momentos presenciales.









