martes, septiembre 29, 2026

El Gobierno no quiere que Cristina Kirchner participe del encuentro de ex presidentes con el papa León XIV

En el Gobierno no esconden su preocupación por el mensaje que el papa León XIV traerá a la Argentina. La visita del Sumo Pontífice es un acontecimiento que genera entusiasmo en las filas libertarias, donde hay muchos fieles católicos, pero la perspectiva de que el foco del viaje apostólico gire en torno a la situación social del país mantiene en alerta a Karina Milei. La hermana presidencial llamó a no politizar la visita papal, y dejó en manos de su asesora Mara Gorini la coordinación con la Iglesia. El objetivo es dar una muestra de institucionalidad con la oposición, pero con un límite: sin Cristina Fernández de Kirchner. 

Fue el arzobispo Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, quien sugirió invitar a todos los ex presidentes al primer encuentro que se realizará con el Papa el domingo 8 de noviembre. La actividad, que se realizará en el ex CCK –rebautizado Palacio Libertad–, contará con la presencia de todo el Gabinete, incluida la vicepresidenta Victoria Villarruel, y referentes de la oposición. Reunidos en el Ministerio de Seguridad, Colombo le sugirió a Karina Milei convocar a todos los ex presidentes, incluso aquellos que lo fueron durante un solo día, como Federico Pinedo. E incluso aquellos que están presos, como Cristina Fernández de Kirchner. 

La respuesta del Gobierno fue áspera: se podía analizar la posibilidad de invitar a Mauricio Macri, Alberto Fernández o Adolfo Rodríguez Saa, pero no a Cristina. Desde el Episcopado no insistieron. Dado que la ingeniería organizacional de la visita papal está en manos de Presidencia, la decisión de quiénes serán los invitados del evento en el ex CCK queda en manos de Karina Milei. “(Cristina) está presa”, explicó, sucinto, un funcionario cercano a la hermana presidencial. 

En el kirchnerismo, en cambio, esgrimen antecedentes que podrían respaldar una solicitud de salida excepcional ante la Justicia. Uno es el caso de Ricardo César Araujo, investigado y luego absuelto por crímenes de lesa humanidad en Bahía Blanca, quien pudo asistir a la misa de primera comunión de su nieta. Otro es el de Néstor Ramón Vignolles, condenado por crímenes de lesa humanidad en Mar del Plata, quien había solicitado ir a misa dos veces por mes en el convento de las Carmelitas Descalzas y se lo autorizaron. Los ejemplos se acumulan, en su mayoría referidos a procesados y condenados por los crímenes cometidos durante la última dictadura cívico militar. 

“No creo que prospere, ya bastantes problemas tienen con que el Papa vaya al cottolengo de Claypole. No va a gustar”, desliza un dirigente cristinista, al tanto de las conversaciones con el Episcopado. 

En el peronismo observan la cautela con la que se mueve el Gobierno con la llegada del Papa y destacan que, pese a la negativa de aceptar la presencia de CFK, Karina Milei está intentando dar señales de buena voluntad. Al menos para no generar conflicto innecesario en la previa de la llegada de León XIV que, como primer mensaje político de peso, visitará el Cottolengo Don Orione en Claypole en medio de la avanzada de Luis Caputo contra las personas con discapacidad. La reunión de la semana pasada con el arzobispo Colombo, con quien Milei no se reunió nunca desde que asumió la presidencia del Episcopado, fue una primera señal. 

La segunda señal fue la designación de Mara Gorini como interlocutora. Gorini no tiene, como Santiago Caputo, un cargo formal en la estructura estatal –solo un contrato de locación de servicios en la Secretaría General de la Presidencia–, pero es una de las figuras más cercanas a la hermana presidencial. En la Iglesia tienen una relación más tirante con el canciller Pablo Quirno, y la decisión de Karina de designar a alguien de confianza para articular con el Episcopado fue recibida como una buena señal. “Con Quirno no se podía ni hablar”, se quejó un alto miembro de la Iglesia ante un dirigente opositor. 

Gorini ingresó al multiverso de La Libertad Avanza allá por 2023, cuando Karina la contrató para organizar los cierres de campaña de su hermano en el Movistar Arena. Como Belén Agudiez –que renunció la semana pasada en medio del escándalo de la residencia de Olivos–, Gorini siempre mantuvo un perfil bajo y se movió en silencio alrededor de Karina, como su sombra. De extrema confianza de la secretaria General de la Presidencia, suele ser la encargada de organizar todos los eventos que Karina quiere monitorear de cerca. 

La funcionaria sin cargo logró mantenerse por fuera del radar mediático durante dos años, hasta que el escándalo de Manuel Adorni la expuso. Entre las denuncias de corrupción que empezaron a sobrevolar al ex jefe de Gabinete destacó una que involucra a los clientes de la consultora de coaching de su esposa Bettina Angeletti, llamada MasBe. Uno de esos clientes era el Foggia Group, una productora que estaba peleando por quedarse con la concesión por 25 años de Tecnópolis. Gorini fue socia de Foggia Group durante casi 10 años: abandonó el directorio cuando pasó a la función pública sin cargo, pero dejó la empresa en manos de su esposo, Marcelo Dionisio. 

Pese a las sospechas, en el karinismo hablan de dar mensajes de unidad en la previa de la visita papal. “Es el Papa de todos los argentinos”, afirmó la propia hermana presidencial, quien empezó a levantar el perfil en público. El objetivo es evitar escalar tensiones con un Papa que, saben en el Gobierno, mantiene una agenda que va a contramano de la que sostiene el gobierno libertario. Es decir: la lucha por la dignidad humana frente al avance de la inteligencia artificial y la defensa de la doctrina social de la Iglesia frente “a la dictadura de la economía que mata”.

*Con la colaboración de Mauricio Caminos

MCM/CRM

Recommended

Popular Playlist

Welcome Back!

Login to your account below

Create New Account!

Fill the forms bellow to register

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Add New Playlist