A Javier Milei le queda todavía un tercio de mandato presidencial, pero el país que dejará el 10 de diciembre de 2027 —quizás a sí mismo, si es reelecto— ya está configurado en sus líneas centrales.
Rápidamente se esfumaron las fantasías de “mejores 18 meses de la historia” o, aunque sea, de una reactivación modesta producto de la “confianza” de los mercados en la reelección del ultra. La resignación alcanza al elenco oficialista y queda implícita en la promesa del Presidente de que el paraíso recién llegará en 2028, cuando inicie su segundo mandato. Hasta entonces, ajo y agua.
El país del primer Milei será el de una industria reducida a la mínima expresión en décadas. Ciertas capacidades quedarán desmanteladas para siempre, producto de la famosa “transición”. Por ahora, está claro lo que se destruye, se desconoce lo que se construye. Lo nuevo por venir queda en proclamas megalómanas de inversiones por decenas de miles de millones de dólares de las que no se habla más allá del anuncio. La contracara real y tangible del declive de los sectores que más emplean en las grandes ciudades es una primarización acentuada en el petróleo y el agro, con récord de exportaciones.
Se sabe —se vive— que esos sectores primarios son mucho menos demandantes de mano de obra que la industria, la construcción y el comercio, y su “cadena de valor” es acotada. El Estado verá pasar buena parte de los beneficios del auge de Vaca Muerta, porque el régimen impositivo para grandes inversiones (RIGI) se encargará de que los ingresos fiscales sean de pobres a exiguos.
“Escándalo” es la palabra que más se repite entre economistas tanto ortodoxos como heterodoxos, e incluso ejecutivos de la industria de gas y petróleo, a la hora de describir los beneficios del RIGI tan abarcativos, de tal trazo grueso, para sectores que ya venían con un acelerado crecimiento y ahora pasarán a tributar bastante menos que en países de América Latina, lo que es decir un montón. Con tantos intereses en juego, esa palabra sólo se desliza en privado. En público, existen eufemismos decibles, como “quizás el RIGI es demasiado generoso”.
Sólo un Presidente tan desaprensivo de la realidad de sus representados, que todavía no visitó un tercio de las provincias que gobierna, puede celebrar la aniquilación de la obra pública como un objetivo de su mandato.
Si la “estabilidad macro” no desbarranca por alguna crisis social interna, porque el “plan financiero” se cae como un castillo de naipes o por un cisne negro del exterior, Milei se irá en diciembre de 2027 con equilibrio fiscal. En el caso de que se compute lo que Economía esconde mediante creatividad contable; sobre todo, la capitalización de intereses de los bonos locales; será un déficit manejable, o de lo contrario, será superávit. Es “el” logro que se atribuye el mandatario de La Libertad Avanza. Con ese frente bajo control, el consenso de los economistas dice que la inflación puede mantenerse en el orden del 2% mensual o por debajo, que es menos traumático que el 6% del primer semestre de 2023, con el tándem Fernández-Cristina-Massa en convivencia disfuncional.
La contracara de “la meta fiscal” —tan elogiada por los medios y hasta un sector de la oposición— es un haber jubilatorio mínimo con una caída de 20% en su poder adquisitivo, un sistema científico y universitario dañado como pocas veces en su historia e infraestructuras en estado calamitoso. Sólo un Presidente tan desaprensivo de la realidad de sus representados, que todavía no visitó un tercio de las provincias que gobierna, puede celebrar la aniquilación de la obra pública como un objetivo de su mandato.
Todo ello configura un mercado laboral acorde. Unos 74.000 empleados públicos nacionales menos (CEPA base INDEC), 181.000 puestos de trabajo perdidos en las pequeñas y medianas empresas (3,5% del total) y una caída porcentual todavía mayor en la industria. El crecimiento de puestos informales y cuentapropistas en su versión precaria —trabajadores que se las arreglan como pueden para no caer al abismo— no compensa la pérdida de trabajo registrado. Desde que se reglamentó la reforma laboral, se perdieron 36.000 puestos formales y la tasa de informalidad creció a 45%, y no paran de cerrar empresas (Instituto Argentina Grande, base INDEC).
Al balance en profundidad de Milei I lo redactará la historia. Tres aspectos son elocuentes:
A — Una política exterior más propia de un microestado del Caribe que de un país soberano. El jefe de Estado argentino se colocó como la figurita de animación de la fiesta de la ultraderecha y tiene entre sus exponentes centrales a unos cuantos iliberales retardatarios y algún autor de crímenes de lesa humanidad.
B – Como síntoma cultural, el cine nacional quedará hegemonizado por lo que produzcan grandes plataformas de streaming y el puñado de directores que le gustan a Milei.
C —En el legado más doloroso, un quiebre de una tendencia de dos décadas en el descenso de la mortalidad infantil, ya evidenciado en 2024.
Corresponde hablar de ganadores con nombre propio.
Consagrados y aventureros
Están los aventureros que pasan por Casa Rosada, ofrecen un negocio y van esa misma noche a festejar a Puerto Madero. Por mencionar dos casos, la banda de los hermanos Novelli y Hayden Davis, mentores de la presunta criptoestafa $LIBRA, y las consultoras Henley & Partners, Latitude y AMIGO, que celebraron como propio el anuncio de Luis Caputo sobre la venta de la ciudadanía a cambio de US$350.000. No había terminado de hablar Caputo en la Embajada argentina en París, que esos estudios cazafortunas en busca de “pasaportes dorados” ya estaban ofreciendo sus servicios, como informó elDiarioAR días atrás.
Ese chiquitaje no oculta la mayor ganancia. El RIGI para gas y petróleo tiene a empresas nacionales como beneficiarias en casi todos los casos. Poco nuevo bajo el sol: la inversión extranjera no cesa su caída.
El Grupo Clarín logró lo impensable. Ya tenía Telecom Argentina desde los días de Mauricio Macri en el Ejecutivo y ahora se quedará con Movistar (ex Telefónica). El Estado gobernado por el Presidente cuyo posteo fijado en X reza “Clarín: La gran estafa argentina” aprobó esa absorción a cambio de una módica desinversión. Se proyecta en cuestión de días la marca Tuenti como tercer operador de telefonía móvil de Argentina (además de Telecom y Claro, del mexicano Carlos Slim). La firma Metrotel, razón social de Tuenti, tiene al fondo Beacon LLC, liderado por Ralph Booth (un viejo conocido de Clarín), con el 49% de las acciones, y el fondo Nippur Fiber Holdings LLC, con el mayoritario 51%.
¿Quiénes integran Nippur Fiber? Sebastián Caputo, sobrino de Nicolás Caputo, otrora “hermano del alma” de Macri, y Luis María Blaquier, extitular del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES durante el primer año de Cambiemos en Casa Rosada.
El paso de Blaquier por la función pública despertó varias polémicas, pero ninguna tan estridente como cuando fiscalizó para Macri en las primarias presidenciales de 2019 en una escuela de José C. Paz y terminó arrestado por romper el telegrama, porque no le gustó el resultado. Tuvo sus motivos. En la mesa que le tocó, la fórmula Fernández-Cristina obtuvo el 77,94% de los votos, mientras que Macri-Pichetto apenas cosechó 10,64%.
¿Quiénes integran Nippur Fiber? Sebastián Caputo, sobrino de Nicolás Caputo, otrora “hermano del alma” de Macri, y Luis María Blaquier, extitular del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES durante el primer año de Cambiemos en Casa Rosada.
La biografía capitalista de la era Milei aporta apellidos conocidos, como Manzano-Vila, que apalancados en el grupo mediático América (América TV, El Cronista, La Red, Uno) y Edenor, se expandieron en el último par de años a Metrogás, las estaciones de servicio de la marca Shell y Telefe, y profundizaron la presencia en litio y petróleo. AySA quedó para Filiberti, su socio en Edenor. Otros que estaban en segundo plano pegaron el salto. Allí están los Neuss, confidentes de Santiago Caputo. De buenas a primeras, los hermanos Patricio y Juan se transformaron en accionistas de la empresa central de la transmisión eléctrica en el país, Transener, centrales de generación hidroeléctrica en Río Negro y distribuidoras de electricidad en Tucumán, Jujuy y Mendoza.
Nadie debería pensar que los cuantiosos aportes de los Neuss —Patricio, casado con María Blaquier— a la Fundación Faro, el sello organizador de cenas pagas que dirige el siempre furioso Agustín Laje, están relacionados con su repentina reactivación económica.
Los ascensos, descensos y nombres empresariales que trascienden cualquier era son un clásico de los ciclos políticos argentinos.
Los Hermanos Milei, por lo pronto, muestran que no dejan a nadie a gamba. A Manuel Adorni, quien para la psiquis presidencial fue víctima de los periodistas corruptos, al igual que José Luis Espert, le mantienen el chofer y la custodia. ¿Y algo más?
Semanas atrás salió eyectada de la Quinta de Olivos Belén Agudiez. Bajo la pantalla de la subsecretaría de Planificación General de la Presidencia, Karina le había encargado a su amiga Agudíez y al cuñado de ésta, Osvaldo Sosa, la administración y el control de la residencia presidencial.
Fue una salida intempestiva. Como informó Pedro Lacour en este diario, el vínculo entre Karina y Agudiez se fortaleció en 2022 por la devoción mística de ambas y se frustró por algo del rubro: rastros de magia negra que despertaron la ira de la hermana presidencial. La diputada Marcela Pagano siguió la pista de presuntos desvíos de fondos de los insumos que ingresaban a Olivos hacia el emprendimiento de catering Pancitos Caseros, en el que Sosa y Agudiez —apodada “la brujita” por sus detractores— tenían mucho que ver.
Las explicaciones sobre rapiña, magia negra y paranoia de Milei por razones de seguridad se vieron alimentadas por el silencio oficial sobre la limpieza de empleados civiles en Olivos y su reemplazo por personal militar.
Agudiez no quedó en la calle. Testigos afirman haberla visto en la sede central del Correo Argentino, en Barracas. Esa empresa lidera la pérdida de puestos de trabajo entre las firmas con participación estatal, con 5.642 posiciones menos desde que asumió Milei. Pero Agudíez habría encontrado un refugio como gerenta de Responsabilidad Social en la dirección de Relaciones Institucionales, y un sueldo superior al que ganaba en Olivos.
Cabe esperar que Pancitos Caseros no necesite delivery.
SL
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